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Fin de Año y Depresión Estacional

Depresión SAMAP

I. INTRODUCCIÓN

Ha llegado la época de fin de año y para muchos, la depresión. Ya sea por el exceso de actividades o por extrañar a seres queridos difuntos o lejanos, el fin de año puede presentar el reto de encontrar maneras de evitar la tristeza.

La Navidad no significa lo mismo para todo el mundo. Aunque en estos días reina un ambiente festivo generalizado, son muchas las personas que sufren de depresión durante estas fechas. Melancolía, apatía y, especialmente, nostalgia, son los síntomas más comunes de numerosos individuos que se sienten abatidos por la tristeza y la ansiedad y que por una u otra razón experimentan una profunda sensación de carencia o vacío.

Y es que esta es una etapa del año cargada de gran afectividad, tanto positiva como negativa. En términos de salud mental se le ha considerado siempre como un periodo especialmente peligroso en aquellas personas depresivas y especialmente quienes tienen historia previa de haber atentado contra sus vidas. De hecho, diciembre es uno de los meses en los que se producen más casos de suicidio.

Los orígenes de la depresión navideña pueden ser muy diversos, bastante parecidos a los que se presentan en celebraciones como el Día de la Madre, del Padre o el Día de los Enamorados. Sin embargo, la Navidad se diferencia de estos otros ejemplos en que representa un periodo de tiempo mucho más largo, lo que puede llegar a ser una auténtica tortura. A esto hay que sumar que posee símbolos alusivos presentes en todas partes: en los medios de comunicación, en las calles y en las vitrinas de diversos negocios.

La muerte de un ser querido, la distancia -física o emocional- entre los miembros de una familia, las expectativas insatisfechas, los problemas económicos, la soledad o, simplemente, los malos recuerdos, pueden resultar verdaderos obstáculos para disfrutar de estas fiestas.

Paraguay ha ido modificando sus propias y sencillas costumbres, como eran aquellas reuniones familiares o vecinales, junto con obsequios del corazón, producto del avasallamiento mediático con intereses mezquinos y comerciales.

Si tomamos en cuenta que el paraguayo es una persona social por naturaleza, la llegada de estas fiestas podría acrecentar sentimientos de culpa en lugar de la felicidad que debiera ser el denominador común.

Hay deprimidos identificados por la cultura de “la falta de…” y “debería de…”, esa ausencia de dinero, compañía, trabajo, amor, etc., temas que en los once meses anteriores no hicieron mella en el ánimo pero que en estos días, afecta considerablemente. “Me falta el abuelo, estoy solo, estoy vacío, no soy delgado…”, todo esto genera un sistema de pensamiento más la enajenación como escuchar un villancico repetitivo, te estresa muchísimo. También puede alcanzar a los niños, quienes esperan recibir una recompensa o definir “me quieren o no me quieren” con los regalos que reciban o no, y finalmente solo los sumergimos en la cultura del “tener” y no del “ser” o del “tanto tenés, tanto valés”.

Además, podemos tener seres queridos que se fueron y ya no están con nosotros. Recordamos a los que compartían con nosotros y que ya no están, algunos se sienten solos, otros recuerdan todo lo negativo que les sucedió durante el año». Especialmente son más propensos a sentirse tristes los adultos mayores, explica Moreno.

Esto se debe a que han perdido a muchos seres queridos. Es importante que entiendan que es el ciclo de la vida.
Entonces es muy importante diferenciar entre la tristeza resultante de la época decembrina (depresión estacional) y la depresión clínica.

II.CÓMO DISTINGUIR ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN

1. Si los sentimientos que le agobian están limitando su habilidad para desempeñar su papel de padre de familia, cónyuge o empleado.
2. Si tiene pensamientos de suicidio
3. Si ha perdido la habilidad de sentir placer de cosas que antes encontraba placenteras
• Estos son síntomas de una depresión grave y se debe consultar al médico u a otro profesional de la salud (psicólogo y psiquiatra)

III.CAUSAS
Cuando llega el fin de año, la gente tiende a hacer un balance, consciente o inconsciente, de los éxitos y fracasos obtenidos a lo largo de los últimos doce meses. Si los resultados de esta evaluación son negativos, es entonces cuando se hace latente el riesgo de deprimirse.
Además, es frecuente que la llamada “depresión blanca o enmascarada” (porque no es tan fácil de identificar), esté acompañada de un constante recuerdo del pasado, bajo la idea no tan precisa de que “todo tiempo anterior fue mejor”. Pasajes de la infancia en la calidez del hogar o momentos inolvidables en compañía de los seres más queridos. La baja autoestima también suele estar relacionada con este fenómeno.
Al ser Navidad un tiempo de alegría, algunas personas se sienten culpables o no merecedoras de esa felicidad, por lo cual tienden a evadirlo dándole más relevancia a sus problemas. Mucha gente presenta un mayor grado de vulnerabilidad para caer en vicios como la drogadicción o el alcoholismo, e incluso consideran salidas extremas como el suicidio.

La depresión suele tener como antecedentes:
1. Factor Hereditario: algún familiar (padres o abuelos) que hayan padecido depresión
2. Ambiente Pre disponente: hogar, escuela, trabajo, barrio que influyan negativamente
3. Evento Desencadenante: un suceso que predisponga al inicio de la depresión

IV.RECOMENDACIONES
Cómo evitar que la Tristeza Estacional se transforme en Depresión:
1. Tenga expectativas realistas acerca de sí mismo y de los demás. Nadie es perfecto. No deje que su felicidad se vea empañada por “como deberían ser las cosas” o “qué piensan los demás de mí”
2. No acceda a más de lo que realmente pueda hacer y no permita que los demás le impongan demasiadas exigencias.
3. Elabore un plan para la época. Tome la iniciativa para planear sus actividades decembrinas.
4. Evite que las celebraciones de fin de año interfieran con su rutina, incluso su régimen de alimentación y de ejercicio. “Tener una agenda es un aspecto muy importante de la vida y nos brinda la sensación de estar organizados y de tener un propósito y la satisfacción de lograr algo”
5. Evite consumir bebidas alcohólicas, pues siendo el alcohol una droga depresora del sistema nervioso, pueden aumentar los sentimientos depresivos.
6. Simplifique y Delegue: Decida cuáles actividades son más importantes y concéntrese en ellas. Pida ayuda a sus seres queridos para lograr que se lleven a cabo.
7. Si no tiene seres queridos con quien compartir las fiestas, ofrezca su ayuda como voluntario y haga algo por otros. Hay muchas actividades para conocer a personas afines en su comunidad, a la vez que contribuyen a que los menos afortunados tengan algo del gozo propio de esta época del año.
8. Si se empieza a sentir agobiado, descanse o permítase un rato a solas para recobrar el buen ánimo y energía física. Recuerde que para poder dar a los demás, necesita primero ver por sus propias necesidades básicas (según Abraham Maslow)
9. Piense en el futuro y deje a un lado “lo que debió haber sido” así como “lo que pude haber hecho”. Enfoque sus esfuerzos en las oportunidades que tiene al empezar un nuevo año. (Año Nuevo: Vida Nueva)
10. Pruebe a hacer alguna actividad que no haya hecho antes, pues el cerebro responde a lo novedoso.
11. Haga ejercicio. La actividad física mejora el estado de ánimo.
12. Duerma lo suficiente; trate de mantener su horario acostumbrado de descanso lo más posible.
13. Elabore un presupuesto para sus gastos y apéguese a él. Así evitará razones para deprimirse en enero al llegar las facturas de las compras.
14. Cultive el sentido de humor y las oportunidades para reír, ya sea con un libro, chistes o una película o comedia.
15. Respire profundamente para relajarse y mejorar su reacción al estrés.
16. Meditación: Caminar solos y reflexionar sobre nuestras vidas es una forma de meditación en movimiento. Existen libros que explican cómo hacer meditación trascendental. Hay discos compactos con meditaciones guiadas. Puedes meditar sentado en tu hogar o en la sala de espera de tu médico.
17. Oración: Se considera una forma de meditación que evita pensamientos negativos.
18. Fíjese en lo bueno de la vida, en sus muchas bendiciones y cultive el espíritu de agradecimiento a Dios y sus semejantes.
Dr. Gustavo Piñeiro
Psicólogo Clínico
Nueva Esperanza Bienestar Integral
Tel.: 021 660070
www.nuevaesperanzaonline.com

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